Aeroriel en búsqueda del mercado externo

Emprenden el vuelo


La pyme de la semana: Aeroriel. Consiguen patentar inventos en aeronáutica; desarrollan aviones no tripulados (MURAL)

Elizabeth Ortiz

 

Patricio Castillo AERORIEL


(3 julio 2009).- Juntos lograron lo que pocos consiguen en México: patentar un par de invenciones. Una de ellas consiste en un ala tubular que se cierra en la parte superior del cuerpo de la aeronave. La otra es una cabina de pasajeros removible.

Estos proyectos fueron desarrollados en equipo, pensando en sumar esfuerzos en vez de ser competencia.

En este sentido, el grupo de socios y talentos está conformado por Jorge Okhuysen Raice, piloto aviador e ingeniero en Fundición y Metalurgia; Patricio Castillo, instructor de inglés; Juan Manuel Serna, ingeniero en Aeronáutica; Jorge Fernández, ingeniero en Metalurgia, y Sergio Quiroga, arquitecto.

Los dos Jorges y Sergio trabajaron en el diseño de un ala tubular para aviones, y por separado, Patricio y Juan Manuel estaban desarrollando aviones ultraligeros.

Un amigo en común, de origen ruso -que no tiene nada que ver en el sector-, Karlo Fedorenko, conoció sus planes y los presentó a todos.

Así, lograron hacer una alianza y juntos crearon la empresa Aeroriel, misma que está en incubación en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

“Desde niño me encantan los aviones, yo desde los 7 años soy aeromodelista; por diferentes circunstancias la vida me llevó por otros caminos, yo acabé siendo maestro, duré 17 años en el medio de la educación. Soy maestro de inglés, músico por afición, toco la batería”, comentó Patricio, quien se encarga de la mercadotecnia.

Indicó que, a diferencia del ala diseñada por Jorge, las convencionales le dan un poco de resistencia a los aviones. “Va más rápido porque el aire entra limpio. El nombre de Aeroriel viene de eso”, explicó. “Haz de cuenta que nos estamos imaginando el riel de un tren bala, pero en vez del riel de acero es el aire el riel donde entra nuestra ala. De ahí viene el nombre”.

Respecto a la cabina removible, pensada para un avión de 52 asientos, la idea consiste en lo siguiente: mientras el pasajero llega al hangar y sube a la cápsula donde están las aeromozas, el otro segmento del avión está cargando combustible; posteriormente, ambas partes se unen para alistarse ante el despegue. “Estamos inspirados en los famosos tráileres con sus cabinas atrás”, ejemplificó Patricio.

La ventaja de este modelo implica un ahorro de combustible de entre 12 y 20 por ciento.

De manera general, Aeroriel se enfoca en tres segmentos: la manufactura de aviones ultraligeros, drones (unidades no tripuladas) para vigilancia o ataque, y piezas metálicas para la industria.

Este año presentaron sus modelos en la Feria Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de Le Bourget, en París, Francia, donde lograron pactar una alianza con la firma suiza RUAG, la cual está interesada en hacer realidad el avión de cabina removible. “Se dedican a la modificación de aviones, sus ingenieros en el show vieron el diseño, vieron que es factible y quieren entrarle”, refirió Patricio.

Por otra parte, estos emprendedores fabricarán piezas de aviones y para ello compraron el primer horno fundidor de titanio que funcionará en México. Luego de un periodo de certificación de los procesos, esperan que en un año puedan lanzar estos productos.

Para desarrollar pruebas reales, Aeroriel podría obtener, gracias a la colaboración con el Tecnológico de Monterrey, un avión viejo de Aeroméxico.

Para comunicarse con esta empresa puede hacerlo al 1189-4910.

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